Wilaya
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Dirigida por: |
Pedro Pérez Rosado |
Estreno: |
04/05/2012 |
Extras
Un campo de refugiados siempre es una tierra provisional, donde los animales deambulan como las personas. Donde la miseria tiene un orden extremadamente desordenado. Donde caminas siempre acompañado y todos te miran con extrañeza y pensando en que tú si te irás pronto... Sus miradas piden ayuda y no sabes que hacer y es cuando descubres que en la Wilaya caminan entre lagrimas de arena porque de un campo de Refugiados no se puede salir. Aunque ahora este lleno de móviles que comunican con rapidez la tristeza y el dolor de vivir de donde quieres huir.
Tras muchas visitas a los campamentos saharauis, descubrí que las verdaderas víctimas del conflicto eran los seres humanos nacidos en el exilio, los jóvenes de hoy: la nueva generación saharaui que crece mezclada entre culturas propias y occidentales y que construyen su futuro de vida a medida que se alarga el tiempo; los que han crecido con la economía de la solidaridad - me sorprenden todos estos años de ese, para mi extraño, movimiento solidario que educa a jóvenes entre padres originarios y padres de acogida.
Jóvenes que viven en culturas difíciles y deben elegir. Se llenan de emociones en el paisaje de las ciudades españolas y en los campos de refugiados convertidos en una patria que siempre piensan efímera. Escoger entre la vida en España, el trabajo, la cultura, la forma libre de vivir o la vida en los campamentos con su originaria cultura, no es una decisión fácil.
Con el tiempo pude acercarme a la sensibilidad de José María Morales y nos contagiamos mutuamente de la historia que queríamos hacer de esa generación y comenzamos a trabajar en "Wilaya", siempre teniendo claro el alejarnos de ataduras y compromisos para poder mostrar en libertad la vida de los jóvenes de la nueva generación que se debaten en sentimientos y culturas diferentes, entre padres españoles y saharauis, entre amores en España y la vida en los campamentos.
Construida nuestra historia queremos mostrar emociones, sentimientos, vidas cruzadas, separadas, atrapadas. Descubrir las vidas de las mujeres saharauis que viven la historia de su pueblo enfrentándose a sus orígenes, sobreviviendo entre amores y fracasos. "Wilaya" es una historia de dos hermanas que se necesitan y están atrapadas en dos sociedades.
ENTREVISTA A PEDRO PÉREZ ROSADO, DIRECTOR DE "WILAYA"
"HE APRENDIDO MUCHO DE LAS MUJERES"
Ya habías retratado antes la realidad del pueblo saharaui. ¿Qué te quedaba por contar?
Wilaya es mi empeño en conocer de cerca un pueblo muy querido por los españoles pero a la vez muy desconocido, que además ha evolucionado en los últimos años.
¿En qué sentido?
Existe una joven generación de saharauis que no vivió la descolonización española del Sáhara Occidental, la ocupación por parte de Marruecos y la lucha por la independencia. Siguen reivindicando su derecho a la autodeterminación, pero por sus vínculos con España y otros países europeos han conocido una forma de vida más cosmopolita y moderna que la suya. Esta generación, al igual que sus abuelos y sus padres, lucha por proteger su cultura, por descubrir su propia identidad y por lograr un equilibrio entre dos culturas diferentes. Son el resultado de un mestizaje cultural. Cuando tuve conocimiento de la expulsión de la activista saharaui Aminatu Haidar de El Aaiún por parte de las autoridades marroquíes me di cuenta de que no era la misma generación con la que tuve contacto anteriormente.
Narras la historia de un reencuentro familiar, lo que te da pie a reflexionar sobre la convivencia de dos culturas, sobre el peso del exilio, sobre la identidad saharaui y sobre el papel de la mujer saharaui en todo este conflicto.
Son buenos ingredientes, ¿verdad? Algo que sorprenderá al público europeo es el contraste que, por ejemplo, existe entre esa imagen tradicional que tenemos de los pueblos de Magreb y una creciente influencia de la moda de corte occidental que, poco a poco, se va abriendo paso. Así, junto a las mujeres mayores y de mediana edad vestidas con melfa, el típico traje que cubre todo el cuerpo, también vemos jóvenes que de repente van descubiertas y con el pelo suelto. La tecnología también llega a los lugares más recónditos del desierto: no hay saharaui que no tenga teléfono móvil en los campos de refugiados. El protagonismo de la mujer es clave porque podía hablar de aspectos diferentes del discurso habitual de los hombres. Ellos hablan de guetos, de represiones, de lucha por la autodeterminación. Ellas hablan de la búsqueda de la libertad en general, la libertad individual primero, y colectiva después. El reencuentro entre las hermanas protagonistas es el punto de partida para tratar todos esos temas.
Los saharauis, como el pueblo olvidado de la Historia, vive en una provisionalidad permanente.
Pues sí. Wilaya refleja, de una manera minimalista, esa terrible sensación de provisionalidad permanente. Todo es transitorio, las escuelas, los hospitales, el trabajo, la jaima, todo parece estar preparado para irse, para volver. Pero han pasado 35 años, alguien tendrá que plantear hacer de otra manera las cosas. Quizá las casas tendrían que construirlas mejor, porque cuando sopla el siroco te las destroza. Pero también es verdad que no vas a vivir de otra forma en un lugar que no es tu país.
La película ha sido rodada con actores no profesionales oriundos del Sáhara Occidental. ¿Qué tal la experiencia?
Me encanta trabajar con actores no profesionales. Es agotador, porque requiere una cantidad enorme de paciencia. Claro, no tienen ninguna técnica actoral ni experiencia previa. Mi método consiste en ponerles en la piel del personaje, hacerles sufrir para que sientan empatía por él. Trato de que entiendan perfectamente al personaje para que se conviertan en él. Y ensayar mucho, muchísimo. Creo que ellos logran dar a la historia una sensación de credibilidad y frescura. Fue un acierto descubrir en los casting a Nadhira Mohamed, por ejemplo, una joven saharaui que vivía en Valencia, o a Mamona Mohamed, una chica procedente de los campamentos de refugiados.
Por cierto, ¿qué tal fue el rodaje en los campamentos de refugiados?
El mayor problema es estar tres meses lejos de casa y de las comodidades de la vida moderna. Tuvimos que acostumbrarnos a una comida diferente, a sufrir trastornos estomacales, a perder el tiempo trasladándote de un lugar a otro, a otro horario... Pero logramos normalizar el rodaje y completar la misión. No podemos quejarnos, vivíamos de forma privilegiada si comparamos con la mayoría de los nativos.
Haciendo un breve repaso a tu filmografía, me doy cuenta de que tus películas hablan sobre todo de las mujeres, son ellas las protagonistas.
La mujer proyecta tanta luz que crea sombras en el hombre. La mujer proporciona la mirada más fiel de la realidad. Yo he aprendido mucho de las mujeres, más que de los hombres. Es curioso, un amigo me dijo una vez que mis películas compartían siempre un mismo hilo conductor. Un viaje físico, pero también psicológico, que hace abrir los ojos a las protagonistas, descubriendo una realidad que estaba oculta y que les facilita conocer su identidad.
Pau Vanaclocha www.vanavision.com

